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Chuparse el dedo

Chuparse el dedo es un hábito natural de los lactantes y niños pequeños y lo hacen para calmarse. Los niños casi siempre se chupan el pulgar cuando están hambrientos o cansados.

Algunos padres se preocupan por este comportamiento y pueden incluso tratar de refrenar al niño o al bebé, pero en la mayoría de los casos no es necesario. La mayor parte de los niños dejan de chuparse el dedo espontáneamente más o menos cuando tienen uno o dos años.

Si el hábito de chuparse el dedo continúa después de que al niño le salen los dientes frontales permanentes (casi siempre hacia los 5 años), se pueden presentar problemas. Los chupetes pueden causar algunos de los mismos problemas y su uso se debe suspender hacia los cuatro años de edad.

Cuando los niños mayores continúan succionándose o chupándose sus pulgares, eso podría significar que están aburridos o se sienten inseguros. Busque recomendaciones del pediatra si algo le preocupa.

No hay un tratamiento considerado "el mejor" cuando el hecho de chuparse el dedo continúa; sin embargo, estos métodos a menudo funcionan:

  • Felicitar al niño por no chuparse el dedo.
  • Hallar otras maneras de ayudarle al niño a encontrar alivio y a sentirse seguro.
  • Trabajar con el niño para encontrar una forma de dejar de chuparse el dedo.
  • Solicitarle al odontólogo o al médico del niño que le expliquen las razones para dejar de chuparse el dedo.

Si estos métodos no funcionan, pregúntele al odontólogo o al médico respecto a lo siguiente:

  • Utilizar un vendaje o protector de pulgar para ayudarle al niño a recordar.
  • Utilizar aparatos dentales (casi siempre si los dientes y la boca del niño están afectados).
  • Colocar un medicamento amargo en el pulgar, pero teniendo cuidado de NO utilizar algo que pueda ser tóxico para un niño pequeño.

Referencias

Gleason MM, Boris NW, Dalton R. Habit and tic disorders. In: Kliegman RM, Behrman RE, Jenson HB, Stanton BF, eds. Nelson Textbook of Pediatrics. 18th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier;2007:chap 23.

Sexton S, Natale R. Risks and benefits of pacifiers. Am Fam Physician. 2009;79:681-685.

Actualizado: 1/24/2011

Versión en inglés revisada por: Jennifer K. Mannheim, ARNP, Medical Staff, Department of Psychiatry and Behavioral Health, Seattle Children's Hospital; and Neil K. Kaneshiro, MD, MHA, Clinical Assistant Professor of Pediatrics, University of Washington School of Medicine. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, A.D.A.M., Inc.

Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.

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