Comer es importante. El alimento le brinda a nuestros cuerpos la energía que necesitamos para funcionar. Para muchas personas, cambiar los hábitos alimentarios es muy difícil.
Usted puede haber practicado algunos hábitos por mucho tiempo, tal vez sin siquiera darse cuenta de que son malsanos, o ellos simplemente se han vuelto parte de su estilo de vida y usted los realiza sin pensarlo mucho.
Un diario de los alimentos es una buena manera de volverse consciente de sus hábitos alimentarios. Lleve un diario de los alimentos durante una semana. Apunte lo que come, cuánta cantidad y a qué hora del día lo consumió. También anote qué más estuvo haciendo y cómo se sintió, como sentirse hambriento, estresado, cansado o aburrido. Por ejemplo, quizá usted estuvo en el trabajo y estaba aburrido, así que consumió un refrigerio de un expendedor automático al bajar por el pasillo desde su oficina.
Al final de la semana, revise su diario y observe sus hábitos alimentarios. Trate de decidir qué hábitos quiere cambiar. Recuerde que los pasos pequeños hacia el cambio llevan a cambios más prolongados. Trate de no agobiarse con demasiadas metas.
También, felicítese por los hábitos saludables que tenga. Muchas personas se concentran en sus malos hábitos y luego resultan angustiadas y agobiadas. No juzgue sus comportamientos. Establecer metas para el cambio es la mejor manera de hacer que los nuevos hábitos sean permanentes.
Unos cuantos buenos hábitos serían:
Piense en qué desencadenantes, o indicadores, pueden estar causando algunos de sus hábitos alimentarios. ¿Hay algo en su entorno, como un expendedor automático al bajar el pasillo, que lo lleva a comer cuando no tiene hambre o a escoger un refrigerio malsano? ¿La forma como usted se siente lo lleva a querer comer?
Mire su diario y encierre en círculo los desencadenantes comunes. Algunos de ellos podrían ser:
Empiece enfocándose en uno o dos desencadenantes que ocurrieron con mayor frecuencia durante su semana. ¿Hay algo que usted pudiera hacer para evitar estos desencadenantes?
Algunas formas de evitar los desencadenante son:
Por ejemplo, usted posiblemente haya decidido que comer dulces como refrigerio hacia el final de su día laboral como un estimulante para darse ánimo es algo que quiere cambiar. Usted podría reemplazar este hábito por una taza de té de hierbas (la menta puede ser refrescante) y comer un pequeño manojo de almendras, o usted podría comer fruta y yogur. La mayoría de las personas en verdad siente hambre hacia la mitad de la tarde, aproximadamente de 3 a 4 horas después del almuerzo. Hacer planes para tener un refrigerio saludable listo es una grandiosa manera de ayudarse a que esto se vuelva un hábito permanente.
Algunas otras ideas para reemplazar los hábitos malsanos por hábitos saludables son:
Coma lentamente.
Sólo coma cuando tenga hambre.
Planee sus comidas. Esto reduce la probabilidad de que usted vaya a comprar alimentos que no pensaba comprar (compra por impulso) o comer en restaurantes de comida rápida. Planear las cenas al principio de la semana le ayuda a preparar comidas saludables y bien balanceadas en la tarde.
Controle los tamaños de las porciones. Es difícil comerse sólo unas pocas papas fritas cuando la bolsa entera está frente a usted. Así que ponga unas papitas en un tazón y luego guarde la bolsa. Haga esto con otros alimentos también.
Deshágase de alimentos malsanos.
Una vez que haya cambiado uno o dos de sus viejos hábitos malsanos, trate de cambiar uno o dos más.
Puede pasar un tiempo antes de que usted pueda convertir sus hábitos malsanos en hábitos nuevos y saludables. Recuerde, a usted le tomó un tiempo formar sus hábitos y puede tomarle simplemente el mismo tiempo cambiarlos. No se rinda.
Si vuelve a caer en un viejo hábito, piense en por qué reincidió y reemplácelo con un nuevo hábito. Más importante aún, siga intentándolo. Un desliz no significa que todo el día esté arruinado y tampoco significa que usted sea un fracaso. ¡Puede hacerlo!
Versión en inglés revisada por: David C. Dugdale, III, MD, Professor of Medicine, Division of General Medicine, Department of Medicine, University of Washington School of Medicine. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, A.D.A.M., Inc.
Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.

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