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La musicoterapia podría ayudar a los adolescentes con cáncer a afrontar su enfermedad

Escribir las letras y hacer videos les ayudó a pasar por el horrible tratamiento y a conectar con los demás, halló un estudio
(*estas noticias no estarán disponibles después del 04/28/2014)

Traducido del inglés: martes, 28 de enero, 2014
Imagen de noticias HealthDay

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LUNES, 27 de enero de 2014 (HealthDay News) -- Jefri Franks dice que una de las cosas que ayudó a su hija de 12 años, Heather, a afrontar los desafíos de sufrir de cáncer fue la musicoterapia, y, en particular, hacer un video musical.

"Me sentí aliviada cuando hacía el video, porque era algo que tenía que hacer y disfrutar", aseguró Franks. "Estaba ocupada con algo positivo. Creo que logró contar su historia como quiso".

Un nuevo estudio de la Universidad de Indiana parece respaldar lo que Franks aprendió hace más de una década. Los investigadores hallaron que los adolescentes y adultos jóvenes que se estaban sometiendo a un tratamiento para el cáncer en el hospital que participaron en un programa de musicoterapia que incluía escribir las letras de las canciones y producir videos aumentaron su capacidad de afrontamiento y mejoraron su resistencia.

Para el estudio, que aparece en la edición en línea del 27 de febrero de la revista Cancer, los investigadores evaluaron una intervención de musicoterapia con 113 pacientes de entre 11 y 24 años de edad, que estaban recibiendo trasplantes de células madre para el cáncer. El tratamiento conllevaba la infusión de células madre sanas que ayudaban a reemplazar a las enfermas.

"Los niños usualmente están muy enfermos durante los trasplantes de células. Ameritan mucha atención de respaldo", aseguró la coautora del estudio, Joan Haase, profesora de enfermería de oncología pediátrica de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Indiana. "Dependiendo del tipo de trasplante, hasta el 50 por ciento de los niños que se someten al trasplante de células madre no sobreviven, así que poder decir cómo se siente es importante".

Los pacientes se asignaron al azar al grupo terapéutico de producción de videos musicales o a un grupo de comparación en que todos recibieron libros en audio. Hubo seis sesiones en un periodo de tres semanas.

El rol de los musicoterapeutas fue ofrecer la estructura y el respaldo, y ayudar a los jóvenes pacientes a reflexionar sobre sus experiencias y a identificar qué era importante para ellos, señaló la autora líder del estudio, Sheri Robb, profesora asociada de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Indiana y editora de la revista Journal of Music Therapy.

"Quizá pedirle a los niños que hagan cosas en este periodo pueda parecer contraintuitivo, pero en realidad les ayuda a pasar por el tratamiento de mejor manera", aseguró Robb. Los musicoterapeutas animaban a los pacientes a recurrir a las partes importantes de su vida, incluyendo la espiritualidad, la familia y otras relaciones, explicó.

Las fases de la intervención incluyeron escribir las letras de las canciones, grabar sonidos, recolectar imágenes de video y la creación del guión gráfico. Los pacientes podían trabajar de forma independiente o involucrar a familiares, amigos y proveedores de salud en sus proyectos, anotaron los autores.

Haase apuntó que el grupo de videos musicales terapéutico reportó unas habilidades de "afrontamiento valiente" significativamente mejores. Incluso cien días tras los tratamientos de trasplante de células madre, el grupo de los videos musicales reportó una integración social y unas experiencias en el ambiente familiar significativamente mejores.

Lisa Gallagher, musicoterapeuta clínica de la Clínica Cleveland, afirmó que el estudio estuvo bien realizado.

"Investigaron mucho para conformarlo, qué medidas usar", aseguró Gallagher. "Se trata de una población difícil, los adolescentes que se someten a este tipo de trasplante de células madre. Es un tratamiento de alto riesgo, así que cualquier cosa que se pueda hacer por los pacientes que se someten al mismo es magnífica".

Gallagher señaló que es importante que los pacientes reciban terapia de un musicoterapeuta certificado por la junta, como los que participaron en el estudio, que hayan sido entrenados y completado una licenciatura, un equivalente a licenciatura o un máster en musicoterapia, además de prácticas. Un musicoterapeuta calificado también ha aprobado un examen de una junta nacional de certificación, señaló.

Shawna Grissom, directora de vida infantil del Hospital Pediátrico de Investigación St. Jude, en Menfis, Tennessee, dijo que ha trabajado con musicoterapeutas durante años. "Cuando no se tiene un musicoterapeuta al lado, realmente se nota", comentó. "Trabajamos de distintas formas en las mismas metas: reducir el estrés y ayudar a los niños a dominar algunas de las cosas difíciles que experimentan. Yo lo abordo de una dirección, ellos desde otra".

Afirmó que los hallazgos del estudio confirman por qué el St. Jude confía en la musicoterapia para ayudar a los pacientes adolescentes. "Simplemente porque tienen habilidades lingüísticas, es fácil suponer que los adolescentes y los adultos jóvenes se pueden expresar verbalmente, pero no siempre es así", explicó Grissom. "Hacer videos musicales permite a estos pacientes proyectar sus sentimientos por otro canal. Les otorga una sensación de control, un medio en el que expresarse".

Grissom añadió que las herramientas de afrontamiento que aprenden duran para toda la vida. "No trabajamos en esas habilidades solo para el momento", aseguró. "Trabajamos en habilidades de por vida. No lo vemos como que los pacientes individuales lo manejan solo ahora o solo los meses que están aquí, sino qué podemos dárselo de por vida".

Pero incluso cuando una vida se acaba demasiado pronto, la musicoterapia puede ser invaluable para un padre, según Franks. Su hija Heather murió en 2001 justo tras cumplir los 12. Franks es una coach de vida que ayuda a otros que están afrontando el duelo y la pérdida, y dice que habla sobre la experiencia de Heather con la musicoterapia con otros padres que están luchando con la enfermedad o la muerte de un hijo.

"Una cosa que hicimos al final, pudimos cantar la canción que Heather eligió para su video", contó Franks. "Heather, su padre y yo la cantamos juntos. Tenemos su voz".


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: Joan Haase, Ph.D., R.N., F.A.A.N., professor, pediatric oncology nursing, Indiana University School of Nursing, and co-director, IUPUI Signature Center for Research in Palliative/End-of-Life Communication and Training (RESPECT); Sheri Robb, Ph.D., M.T.-B.C., associate professor, Indiana University School of Nursing and, editor, Journal of Music Therapy; Jefri Franks, grief counselor, Kansas City, Mo.; Lisa Gallagher, M.A., M.T.-B.C., clinical music therapist, Cleveland Clinic; Shawna Grissom, M.S., C.C.L.S., C.C.I.M., child life director, St. Jude Children's Research Hospital, Memphis, Tenn.; Jan. 27, 2014, Cancer, online

HealthDay
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Página actualizada 29 enero 2014