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Los niños autistas de las minorías no adquieren las habilidades como caminar y hablar con facilidad

El fenómeno ocurre con el doble de frecuencia en los niños negros, y 1.5 veces más en los hispanos, que en los blancos, según un estudio
(*estas noticias no estarán disponibles después del 08/05/2014)

Traducido del inglés: miércoles, 7 de mayo, 2014
Imagen de noticias HealthDay

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MARTES, 6 de mayo de 2014 (HealthDay News) -- Los niños de las minorías con autismo son más propensos a haber perdido habilidades críticas del desarrollo, como caminar o hablar, que los niños blancos, según un estudio reciente.

El fenómeno, conocido como regresión del desarrollo, ocurre cuando los niños han alcanzado hitos, como decir palabras y caminar, y esas habilidades de repente desaparecen. La nueva investigación halló que las probabilidades de regresión del desarrollo eran más o menos el doble para los niños negros y 1.5 veces mayores para los niños hispanos que para los niños blancos.

Se calcula que un tercio de los niños con autismo sufren de regresión del desarrollo apuntó la investigadora líder, la Dra. Adiaha Spinks-Franklin, del Colegio Baylor de Medicina y del Hospital Pediátrico de Texas, en Houston.

"Aprenden a balbucear o hablar, y luego dejan de hacerlo. Aprenden a jugar a las palmaditas, y entonces dejan de hacerlo", señaló Spinks-Franklin.

Este parece ser el primer estudio en mostrar disparidades raciales en las tasas de regresión del desarrollo. Y por ahora la causa no está clara, dijo Spinks-Franklin.

Nadie sabe el motivo de que la regresión ocurra, apuntó el Dr. Dan Coury, director médico de la Red de Tratamiento del Autismo (Autism Treatment Network, ATN) de Autism Speaks.

"Pero hace que nos preguntemos si podría ser un tipo distinto de autismo, con causas diferentes", planteó Coury.

El autismo es un trastorno del desarrollo cerebral que afecta a la capacidad de un niño de comunicarse y de interactuar socialmente, en grados muy variados. Algunos niños tienen problemas relativamente leves para relacionarse con los demás. Otros hablan poco, o no hablan, y se concentran de forma obsesiva en un par de conductas y realizan conductas repetitivas.

Los investigadores han logrado hallar unos cuantos cientos de genes relacionados con el riesgo de autismo, y los expertos creen que el trastorno surge de una compleja mezcla de genes y exposiciones ambientales, aunque todavía no está claro cuáles son esas exposiciones.

Coury dijo que los estudios futuros podrían observar si los genes tienen algo que ver con la tasa más alta de regresión de los niños de las minorías. Apuntó que otra pregunta es si los padres podrían haber tenido exposiciones ambientales distintas antes de y durante el embarazo.

Coury anotó que investigar esas posibilidades también podría ofrecer pistas sobre las causas del autismo en general.

Los hallazgos actuales se basan en 1,353 niños en edad preescolar incluidos en la base de datos de la ATN de Autism Speaks. Los niños provenían de 17 áreas distintas de EE. UU. y Canadá.

Según los informes de los padres, el 27 por ciento de los niños habían alcanzado ciertos hitos tempranos, como decir palabras o hacer contacto visual, y luego perdieron esas habilidades.

Los padres negros e hispanos eran más propensos a reportar habilidades perdidas, incluso cuando los investigadores tomaron en cuenta los niveles de educación de los padres, si tenían seguro y si ya se había sido diagnosticado autismo a su hijo antes de llegar a la ATN.

Ya se sabe que hay otras disparidades raciales en el autismo, apuntó Spinks-Franklin. Los niños negros e hispanos típicamente son diagnosticados más tarde que los blancos, tengan o no regresión del desarrollo, anotó Coury.

Un motivo es que las familias minoritarias podrían tener menos acceso a la atención de salud, comentó.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., los niños deben ser evaluados respecto a los retrasos en el desarrollo durante las consultas de rutina a los 9, 18, 24 o 30 meses de edad.

El autismo puede ser difícil de diagnosticar, apuntan los CDC, pero a veces se puede detectar a los 18 meses de edad. A los dos años, un diagnóstico de un profesional experimentado se puede considerar "muy confiable", asegura la agencia. Pero muchos niños no reciben un diagnóstico definitivo hasta la edad escolar.

Eso es algo que los expertos desean cambiar. "Mientras antes intervenimos, mejores son los resultados", enfatizó Coury. "Y eso es bastante universal, independientemente de que los niños tengan recesión o no".

Las terapias de intervención temprana comienzan para los tres años de edad, y se enfocan en las habilidades lingüísticas, motoras y sociales de los niños.

Spinks-Franklin concurrió en que un diagnóstico temprano es esencial. "Es importante que los padres conozcan las señales de autismo", afirmó.

Si le preocupan posibles retrasos en el desarrollo de su hijo, hable con el médico, aconsejó Spinks-Franklin. Y si parece que el niño ha perdido una habilidad, añadió, eso es una "señal de advertencia".

"En ese caso, no dude en hablar con su médico", enfatizó Spinks-Franklin.

Los hallazgos del estudio fueron presentados el martes en la reunión anual de las Sociedades Académicas de Pediatría (Pediatric Academic Societies), en Vancouver. Los hallazgos presentados se deben considerar como preliminares hasta que se publiquen en una revista revisada por profesionales.


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: Adiaha Spinks-Franklin, M.D., M.P.H., assistant professor, pediatrics, Baylor College of Medicine, Texas Children's Hospital, Houston; Dan Coury, M.D., medical director, Autism Treatment Network, Autism Speaks, New York City; May 6, 2014, presentation, Pediatric Academic Societies annual meeting, Vancouver

HealthDay
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Página actualizada 8 mayo 2014