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La extracción de una malla para la incontinencia defectuosa podría no mejorar los síntomas de las mujeres

Los expertos señalan que aún no hay una respuesta clara sobre si realizar la cirugía o no
(*estas noticias no estarán disponibles después del 08/18/2014)

Traducido del inglés: martes, 20 de mayo, 2014
Imagen de noticias HealthDay

LUNES, 19 de mayo de 2014 (HealthDay News) -- La extracción de una malla vaginal (un dispositivo que se implanta para ayudar a soportar los órganos pélvicos de una mujer) no necesariamente mejorará los efectos secundarios como el dolor y la incontinencia relacionados con el dispositivo, sugieren los resultados mezclados de dos nuevos estudios.

Los hallazgos, reportados el lunes en la reunión anual de la Sociedad Americana de Urología (American Urological Society), llegan en un momento en que hay crecientes preocupaciones de seguridad sobre los dispositivos de malla vaginal. El mes pasado, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. dijo que requerirá una supervisión más estricta de los productos, en específico cuando se usan para tratar el prolapso de los órganos pélvicos. Ahora, la FDA clasifica esos dispositivos como "de alto riesgo".

En el prolapso de los órganos pélvicos, las estructuras que soportan a la vejiga, el útero y el recto se debilitan y alargan. Los órganos podrían bajar de su posición normal y sobresalir en la vagina, lo que puede provocar dolor pélvico, incomodidad durante las relaciones sexuales, y problemas con la micción y la defecación.

Algunas mujeres con prolapso de los órganos pélvicos al final necesitan cirugía para recolocar y fijar los órganos pélvicos. En los 90, los médicos comenzaron a utilizar implantes de malla vaginal para proveer un respaldo adicional a los órganos tras la cirugía.

Pero con el tiempo, la FDA comenzó a recibir informes sobre problemas vinculados con los dispositivos. Hubo casos en que la malla se erosionó, y las mujeres sufrieron infecciones, sangrado o dolor. Algunas mujeres contrajeron nuevos problemas urinarios o dolor durante el sexo, o esos síntomas empeoraron.

Pero no siempre está claro que los síntomas de una mujer sean provocados por el dispositivo, o que la extracción quirúrgica resulte útil.

"En el peor escenario, se tiene una recurrencia de los [síntomas de prolapso de los órganos pélvicos] y la pacientes sigue sufriendo dolor" atribuido al dispositivo, comentó el Dr. Philippe Zimmern, urólogo del Centro Médico de la Universidad del Suroeste de Texas en Dallas, quien trabajó en uno de los nuevos estudios.

Ese estudio dio seguimiento a 123 mujeres que se sometieron a cirugía para extraer un dispositivo de malla u otro dispositivo sintético llamado cinta suburetral.

Y las noticias de este estudio fueron buenas. La mayoría de las mujeres, entre ellas el 67 por ciento de las que tenían el dispositivo de malla, se libraron del dolor tras la cirugía. Y en promedio, las calificaciones de dolor de las pacientes eran mucho más bajas de dos a tres años tras la cirugía, frente a antes de la cirugía.

Pero una gran advertencia es que el dolor había sido el único problema de todas las mujeres antes de la cirugía.

El segundo estudio, de investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles, arrojó resultados menos positivos. Encuestó a 214 mujeres unos tres años después de la extracción de sus implantes de malla. Esas pacientes habían elegido la cirugía debido a una variedad de síntomas, no solo dolor.

Tras la cirugía, muchas mujeres siguieron teniendo problemas, halló el estudio. Aunque dos terceras partes de las mujeres dijeron que no tenían dolor o solos síntomas leves, las demás tenían dolor entre moderado y fuerte. El 28 por ciento dijeron que tenían pérdida de orina al menos una vez al día, y la mitad tenían dolor durante las relaciones sexuales, según el estudio.

Pero el estudio tenía sus propios límites. Los investigadores enviaron encuestas a casi 700 mujeres que se habían sometido a una cirugía en su centro, pero apenas una tercera parte respondieron. Es posible que las mujeres que siguieron teniendo problemas fueran más propensas a responder.

Entonces, ¿qué deben hacer las mujeres? Zimmern apuntó que a pesar de los buenos resultados en su estudio, las mujeres no deben apresurarse a la cirugía.

"Solo podemos decir que en este subconjunto de pacientes, los resultados fueron mejores de lo esperado", apuntó Zimmern.

No se puede dar por sentado que los resultados abarquen a las mujeres en general. Por una parte, explicó Zimmern, el dolor fue el único motivo para extraer el dispositivo, y no está claro si los resultados serían iguales para las mujeres que sufrían de dolor y otros síntomas.

Además, apuntó Zimmern, el estudio no incluyó a pacientes que habían elegido opciones no quirúrgicas, como fisioterapia para los músculos del suelo pélvico, o inyecciones en el "punto desencadenante" con medicamentos que alivian el dolor y la inflamación.

"Este estudio podría haber incluido a un grupo selecto de mujeres", apuntó Zimmern.

El tema es complejo, concurrió el Dr. Tomas Griebling, profesor de urología del Centro Médico de la Universidad de Kansas, en Kansas City.

"Creo que la mayoría [de los médicos] aconsejarían a las pacientes sin señales ni síntomas adversos que no tienen que someterse a una cirugía para extraer estos implantes de malla", planteó Griebling, quien moderará una discusión de los estudios en la reunión.

Pero cuando se trata de mujeres que tienen síntomas, la decisión sobre qué hacer no es tan directa.

Zimmern sugirió que la opción más segura es intentar primero con las opciones no quirúrgicas. Cuando las mujeres elijan la cirugía, deben tener en cuenta que algunos síntomas podrían mejorar, mientras que otros podrían empeorar, apuntó Griebling.

Si sufría de incontinencia antes del implante de malla, y luego desarrolló dolor debido a la erosión de la malla, extraerla podría aliviar el dolor. "Pero podría experimentar una incontinencia peor", advirtió Griebling.

Griebling y Zimmern sugirieron que las mujeres lean las recomendaciones de la FDA sobre los dispositivos, disponibles en el sitio web de la agencia.

Los implantes se siguen usando, y la medida reciente de la FDA solo aplica a la malla vaginal usada para el prolapso de los órganos pélvicos, y no para otros usos de los implantes de malla. Con frecuencia se usan para tratar la incontinencia por estrés y como parte de la cirugía abdominal para el prolapso de los órganos pélvicos, por ejemplo.

Dado que los estudios fueron presentados en una reunión, los hallazgos deben considerarse como preliminares hasta que aparezcan en una revista revisada por profesionales.


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: Philippe Zimmern, M.D., professor, urology, University of Texas Southwestern Medical Center, Dallas; Tomas Griebling, M.D., M.P.H., professor, urology, University of Kansas Medical Center, Kansas City; May 19, 2014, presentation, American Urological Association annual scientific sessions, Orlando, Fla.

HealthDay
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Página actualizada 21 mayo 2014