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Retrasar el momento de la vacuna contra el sarampión podría aumentar el riesgo de convulsiones, según un estudio

Unos investigadores afirman que los hallazgos hacen hincapié en la importancia de seguir las directrices sobre el momento adecuado
(*estas noticias no estarán disponibles después del 08/18/2014)

Traducido del inglés: martes, 20 de mayo, 2014
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LUNES, 19 de mayo de 2014 (HealthDay News) -- Retrasar ciertas vacunas rutinarias después de los primeros 15 meses de vida podría aumentar el riesgo de convulsiones febriles, según sugiere una nueva investigación.

El riesgo parece ser muy pequeño, y las breves convulsiones (debido a fiebres provocadas por las vacunas) normalmente no conducen a ningún otro perjuicio aparte de la preocupación de los padres. Aun así, los hallazgos aportan más evidencias que respaldan no retrasar las vacunas, afirmó el Dr. Simon Hambidge, profesor de pediatría y epidemiología en la Universidad de Colorado en Denver y autor principal del nuevo estudio.

"Se trata de una razón más por la que recomendaríamos que se siguieran las directrices", comentó.

Las vacunas en cuestión son la combinación de las del sarampión, las paperas y la rubeola, y la vacuna combinada más reciente para el sarampión, las paperas, la rubeola y la varicela.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. recomiendan una primera dosis de una u otra vacuna entre los 12 y los 15 meses y una segunda dosis entre los 4 y los 6 años.

Hasta el 5 por ciento de los niños que se vacunan contra el sarampión, las paperas y la rubeola contraen una fiebre, normalmente en el plazo de entre 7 y 10 días, dijo Hambidge. Aproximadamente una de cada 4,000 dosis provocarán una convulsión por la fiebre.

Pero cuando se pospone la vacuna, el riesgo de convulsión febril aumenta hasta el doble, según el estudio, publicado en línea el 19 de mayo en la revista Pediatrics.

"Si usted retrasa el momento de alguna de esas dos vacunas hasta que el niño tenga 16 a 23 meses, el riesgo de que se produzcan convulsiones febriles será de aproximadamente el doble", advirtió Hambidge. "Pero el riesgo sigue siendo muy bajo".

Las convulsiones solo duran uno o dos minutos, provocando un estado alterado de consciencia, temblores y una posible pérdida de control de la vejiga y del intestino, indicó. Normalmente, las convulsiones no tienen un efecto duradero.

Los padres retrasan el momento de las vacunas por varias razones. Aproximadamente el 10 por ciento de los padres son "opositores radicales" y son extremadamente escépticos con respecto a las vacunas, dijo Hambidge. Muchos otros padres no siguen las directrices sobre el momento de vacunarse, quizá por falta de seguro médico o de medio de transporte, indicó el estudio.

Los investigadores deseaban saber si los bebés a los que se vacunaba con retraso tenían más probabilidades de experimentar convulsiones febriles.

Para obtener respuestas a sus preguntas, los investigadores estudiaron los expedientes de vacunación de más de 323,000 niños estadounidenses desde 2004 hasta 2008.

El momento de las vacunaciones durante el primer año de vida no afectó a las tasas de convulsiones. Pero retrasar la vacuna del sarampión, las paperas y la rubeola hasta que los niños tenían entre 16 y 23 meses aumentó el riesgo de sufrir convulsiones de aproximadamente una de cada 4,000 dosis a una de cada 2,000 dosis, señaló Hambidge.

Para la vacuna que también protege de la varicela, la tasa creció desde una de cada 2,000 dosis a una de cada 1,000 dosis, indicó.

¿Qué ocurre? Es posible, según Hambidge, que el sistema inmunitario de los niños mayores sean más fuerte, lo que les permite crear una fiebre para ahuyentar los gérmenes debilitados de las vacunas. La fiebre puede llevar entonces a la convulsión.

Las convulsiones de los niños pequeños son habituales, dijo el Dr. Geoffrey Weinberg, profesor de pediatría en la Facultad de Medicina y Odontología de la Universidad de Rochester, Nueva York.

"Se producen en hasta entre un 2 y un 5 por ciento de los niños para cuando tienen 5 años, y lo más habitual es que se produzcan entre los 16 y los 18 meses de edad", dijo Weinberg. "Pueden asustar mucho y a menudo hacen que se acuda al médico, pero, para la gran mayoría, no tienen efectos a largo plazo".

Cualquiera que sea el riesgo de sufrir convulsiones, Weinberg dijo que es importante que los bebés sean vacunados a tiempo para que estén protegidos contra el sarampión, las paperas, la rubeola y la varicela. Estas enfermedades infantiles, que pueden ser graves, son muy contagiosas.

A fecha del 9 de mayo de 2014, 187 personas en los Estados Unidos han sido diagnosticadas de sarampión este año, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. La Dra. Anne Schuchat, directora del Centro Nacional de Inmunización y Enfermedades Respiratorias, dijo que se trata de "la mayor cantidad de casos de sarampión en los cuatro primeros meses del año desde 1996". La mayoría de los que enfermaron no habían sido vacunados.


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: Simon Hambidge, M.D., Ph.D., director, General Pediatrics, Denver Health, and investigator, Kaiser Permanente Colorado Institute for Health Research, and professor, pediatrics and epidemiology, University of Colorado, Denver; Geoffrey Weinberg, M.D., professor, pediatrics, director, Pediatric HIV Program, University of Rochester School of Medicine and Dentistry, Rochester, N.Y.; June 2014 Pediatrics

HealthDay
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Página actualizada 21 mayo 2014