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Un estudio vincula las ejecuciones hipotecarias con un mayor riesgo de suicidio

Una investigación muestra un pico en ese tipo de muertes durante la crisis de la vivienda en la 'gran recesión'
(*estas noticias no estarán disponibles después del 08/19/2014)

Traducido del inglés: miércoles, 21 de mayo, 2014
Imagen de noticias HealthDay

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MARTES, 20 de mayo de 2014 (HealthDay News) -- Perder la vivienda por una ejecución hipotecaria podría aumentar el riesgo de suicidio de una persona, según un estudio reciente que observó datos anteriores y posteriores a la "gran recesión".

La tendencia parece ser más prevalente entre los adultos de mediana edad, apuntaron los investigadores.

"Las tasas de suicidio tienden a aumentar durante las recesiones", señaló el autor líder del estudio, Jason Houle, que era miembro de salud y sociedad de la Universidad de Wisconsin-Madison en el momento en que inició la revisión actual.

"Pero entre 2006 y 2007, comenzamos a ver una gran elevación en las tasas de suicidio en la mediana edad, a niveles que en realidad superaban a los de los estadounidenses mayores, el grupo que por lo general tiende a tener las tasas más altas [de suicidio]", anotó.

El equipo de Houle dio seguimiento a las tasas de suicidio de EE. UU. antes y durante la crisis de la vivienda que provocó la llamada "gran recesión".

"Que las ejecuciones hipotecarias tuvieran algo que ver parecía algo de sentido común", dijo Houle. "Las personas de este grupo [de mediana edad] tienen muchas deudas. Es el grupo con más probabilidades de tener una hipoteca, y se están preparando para la jubilación. De forma que una ejecución hipotecaria o una sencilla pérdida de bienes podría ser devastador, porque tienen mucho menos tiempo para recuperarse que una persona joven".

Además, añadió Houle, "la sensación percibida de indefensión podría superar por mucho lo que otros grupos de edad sienten. En resumen, [las personas de mediana edad] tienen más que perder".

Houle, quien es actualmente profesor asistente de sociología del Colegio Dartmouth en Hanover, New Hampshire, fue coautor del estudio junto con el sociólogo Michael Light, de la Universidad de Purdue. Publicaron los hallazgos en la edición de junio de la revista American Journal of Public Health.

Según la Asociación Americana de Suicidiología (American Association of Suicidology, AAS), con sede en Washington, D.C., la información más reciente muestra que en 2010 más de 38,000 estadounidenses se suicidaron, y el riesgo más alto de suicidio se observó en los hombres y las mujeres de mediana edad que tenían de 45 a 54 años.

La cifra total representa un aumento del tres por ciento frente a 2009, señaló la AAS. El suicidio es actualmente la décima causa principal de muerte en Estados Unidos. En 2010, los hombres y chicos tenían casi cuatro veces más probabilidades de pensar en el suicidio que las mujeres y las chicas, aunque las mujeres eran tres veces más propensas a intentar suicidarse.

En el nuevo estudio, Houle y Light examinaron las estadísticas de mortalidad de los EE. UU. para los años de 2005 a 2010, compilados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. En ese periodo, las tasas de suicidio aumentaron en aproximadamente un 13 por ciento.

Esa información se emparejó con la información socioeconómica sobre las viviendas provista por la Oficina del Censo de EE. UU., además de los expedientes públicos de las ejecuciones hipotecarias recolectados por RealtyTrac.

Los autores del estudio dijeron que las ejecuciones hipotecarias de EE. UU. llegaron a un máximo histórico de 2.9 millones en 2010, coincidiendo con un aumento en las tasas de suicidio, más notablemente entre las personas de 46 a 64 años de edad, que experimentaron el mayor aumento en los suicidios vinculado con la recesión.

Houle señaló que "tras observar la situación en cada estado, alcanzamos la siguiente conclusión tentativa: la crisis de ejecuciones hipotecarias podría muy bien ser el motivo del aumento en los suicidios".

"Se han realizado muchas investigaciones sobre las recesiones y la salud mental", añadió Houle. "Pero observan sobre todo cómo las tasas de desempleo se correlacionan con el suicidio. Pero la 'gran recesión' fue única, dado que tal vez fue la peor crisis de vivienda que jamás hemos visto. Así que es importante anotar que nuestro hallazgo de una conexión entre las ejecuciones hipotecarias y el suicidio se sostuvieron incluso tras tomar en cuenta otras piezas del rompecabezas económico, como el desempleo, la pobreza y el divorcio".

Pero advirtió que "todavía es solo una hipótesis de trabajo. No podemos probar realmente que las ejecuciones hipotecarias provocaran los suicidios. Es un trabajo en curso".

Por su parte, los hallazgos sorprendieron poco al director ejecutivo de la AAS, Lanny Berman.

"No tengo ninguna duda de que la recesión, el estrés financiero, las ejecuciones hipotecarias, el desempleo y todo eso haya tenido algo que ver con el aumento en el suicidio en los últimos años", comentó. "Pero al mismo tiempo, es importante saber que las tasas de suicidio suben y bajan con el tiempo. Subió en los 90, y no tuvo nada que ver con las ejecuciones hipotecarias".

"La idea es que el suicidio no es algo sencillo", siguió Berman. "Y no es necesariamente un resultado debido a un evento o a una serie de eventos negativos. Con frecuencia es una tragedia que resulta de muchas cosas malas que pasan de forma simultánea. Sí, el estrés financiero, que con frecuencia contribuye al estrés en la relación, ciertamente es un evento precipitante significativo. Pero la gran mayoría de personas que experimentan una ejecución hipotecaria sobreviven y les va bien, mientras que otras que no tienen esa experiencia no lo hacen. Es una situación compleja".

Berman aconsejó a las personas que estén preocupadas sobre sus seres queridos en riesgo de suicidio que estén atentos a las señales clave de advertencia. Pueden incluir cambios dramáticos en el estado de ánimo, expresiones de ira o temeridad fuera de control, sentimientos de ansiedad o retraimiento, abuso de sustancias, y/o amenazas verbales o escritas de autolesionarse.


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: Jason Houle, Ph.D, assistant professor, sociology, Dartmouth College, Hanover, N.H.; Lanny Berman, Ph.D., executive director, American Association of Suicidology, Washington, D.C; June, 2014, American Journal of Public Health

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Página actualizada 22 mayo 2014