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Un tratamiento antiestrógeno más reciente podría ayudar a las supervivientes más jóvenes del cáncer de mama

El fármaco parece más efectivo que el tamoxifeno para reducir la recurrencia en las mujeres premenopáusicas, según un estudio
(*estas noticias no estarán disponibles después del 08/31/2014)

Traducido del inglés: lunes, 2 de junio, 2014
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DOMINGO, 1 de junio de 2014 (HealthDay News) -- Un nuevo tipo de medicamento antiestrógeno parece funcionar mejor que el tamoxifeno, un fármaco para bloquear el estrógeno, para la prevención de las recurrencias del cáncer de mama en ciertas mujeres, informa un estudio reciente.

El exemestano (Aromasin), que pertenece a una clase de fármacos llamada inhibidores de la aromatasa, redujo el riesgo relativo de recurrencia de cáncer de mama en casi un tercio, en comparación con el tamoxifeno. Pero para que el exemestano funcione en las mujeres premenopáusicas el medicamento solo se puede administrar cuando se está suprimiendo la función ovárica.

"Durante años, el tamoxifeno ha sido la terapia hormonal estándar para la prevención de las recurrencias del cáncer de mama en las mujeres jóvenes con enfermedad sensible a las hormonas. Estos resultados confirman que el exemestano con la supresión de la función ovárica constituye una alternativa válida", apuntó en una declaración preparada la autora líder del estudio, la Dra. Olivia Pagani, directora clínica de la Unidad del Seno del Instituto Oncológico del Sur de Suiza en Bellinzona, Suiza.

Los hallazgos del estudio fueron presentados el domingo en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (American Society of Clinical Oncology, ASCO), en Chicago. El estudio se publicó de forma simultánea en la revista New England Journal of Medicine. El estudio fue financiado por los fabricantes del fármaco, Pfizer e Ipsen, y por el Grupo Internacional de Estudios sobre el Cáncer de Mama y el Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU.

Los inhibidores de la aromatasa, como el exemestano, funcionan al evitar que otras hormonas se conviertan en estrógeno, que es la hormona femenina que con frecuencia alimenta el crecimiento del cáncer de mama.

Por su parte, el tamoxifeno bloquea el uso del estrógeno en las células cancerosas.

El tamoxifeno ha sido el estándar por defecto de la atención de las mujeres premenopáusicas, porque los inhibidores de la aromatasa no son efectivos en las mujeres cuyos ovarios funcionan, señaló el Dr. Len Lichtenfeld, subdirector médico de la Sociedad Americana Contra El Cáncer (American Cancer Society).

"La cantidad de estrógeno en sus cuerpos es demasiado alta como para que tenga una función beneficiosa", explicó Lichtenfeld.

Pero los médicos se preguntaban si los inhibidores de la aromatasa podrían ser usados para proteger mejor a las mujeres jóvenes contra el cáncer de mama si su función ovárica se suprimía, esencialmente haciéndolas pasar por la menopausia y reduciendo sus niveles de estrógeno.

Este estudio analizó los resultados del tratamiento de casi 4,700 supervivientes de cáncer de mama que participaron en dos ensayos clínicos en todo el mundo que buscaban responder a esa pregunta.

Todas las mujeres, con una edad promedio de 43 años, se sometieron a un tratamiento para detener el funcionamiento de sus ovarios. Cada una eligió uno de tres métodos, apuntó Lichtenfeld: podía tomar fármacos para suprimir la función ovárica, que sus ovarios se expusieran a la radiación, o extirpar los ovarios quirúrgicamente.

Además de la supresión ovárica, las mujeres se asignaron al azar a tomar exemestano o tamoxifeno para ayudar a prevenir una recurrencia del cáncer de mama.

La tasa de supervivencia libre de cáncer a los cinco años terminó siendo del 91.1 por ciento en el grupo del exemestano, en comparación con el 87.3 por ciento en el grupo del tamoxifeno. Eso equivale a un riesgo un 28 por ciento más bajo de un cáncer invasivo subsiguiente, reportaron los investigadores.

Hubo una reducción del 34 por ciento en el riesgo de recurrencia del cáncer de mama en el grupo del exemestano, en comparación con el grupo del tamoxifeno. El estudio también halló una reducción del 22 por ciento en el riesgo de que el cáncer se propague a otras partes del cuerpo.

"Esto definitivamente muestra que usar un inhibidor del aromatasa es claramente superior a usar el tamoxifeno", enfatizó el Dr. Larry Norton, subjefe médico de los Programas del Cáncer de Mama y director médico del Centro del Seno Evelyn H. Lauder del Centro Oncológico Conmemorativo Sloan Kettering en la ciudad de Nueva York. "Provee una opción importante para estos pacientes".

Los efectos secundarios reportados fueron similares a los vistos en estudios anteriores que compararon a los inhibidores de la aromatasa y al tamoxifeno en mujeres postmenopáusicas, y que difirieron dependiendo del medicamento.

A pesar de los efectos secundarios, apenas el 14 por ciento de las participantes del estudio abandonaron los tratamientos del todo a principios de los ensayos de cinco años de duración. Esa es una tasa de adherencia más alta que la observada en la práctica cotidiana, apuntaron los investigadores. Los estudios anteriores sugieren que muchas supervivientes de cáncer de mama dejan de tomar la terapia hormonal preventiva antes del tiempo recomendado.

Norton anotó que las supervivientes más jóvenes del cáncer de mama podrían ser más propensas a tomar sus medicamentos posteriores al tratamiento según las indicaciones si tuvieran una alternativa al tamoxifeno, que se sabe que aumenta el riesgo de cáncer del endometrio de una mujer.

Las tasas generales de supervivencia a cinco años fueron altas en ambos grupos: del 95.9 por ciento en el grupo de exemestano, y del 96.9 por ciento en el grupo del tamoxifeno. Se necesita un periodo de seguimiento más largo para tener una mejor idea del impacto de los dos tratamientos en la supervivencia a largo plazo, anotaron los investigadores.

"Ahora mismo según el estudio, las mujeres que recibieron Aromasin han tenido un retraso en la recurrencia de la enfermedad, pero no necesariamente han tenido una mejora de la supervivencia", plantó Lichtenfeld.

Lichtenfeld y Norton apuntaron que se deben realizar investigaciones de seguimiento para comparar el exemestano más la supresión ovárica directamente con el tamoxifeno solo, dado que el tamoxifeno se puede utilizar sin la supresión ovárica para tratar a las supervivientes más jóvenes del cáncer de mama.

"Intuyo que, en términos de las implicaciones prácticas, algunos médicos cambiarán sus planes de tratamiento en base a esto, pero no anticipo un cambio generalizado", dijo Lichtenfeld. "Conllevará más tiempo y una mayor comprensión, además de una comparación del método más nuevo con el estándar".

Un segundo estudio, que también será presentado el domingo en la reunión de la ASCO, observó el uso de una combinación de dos tratamientos (trastuzumab y lapatinib) tras la cirugía para un tipo determinado de cáncer de mama. El estudio halló que para los cánceres de mama conocidos como cánceres de mama HER2 positivos, el fármaco lapatinib no planteaba una diferencia significativa en la supervivencia libre de enfermedad tras cuatro años.

Además, la terapia combinada condujo a un mayor riesgo de efectos secundarios.

A los investigadores les sorprendió que lapatinib no añadiera ningún beneficio, pero les animó que trastuzumab pareciera funcionar bien de forma independiente en las mujeres con cánceres de mama HER2 positivos tras la cirugía.


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: Olivia Pagani, M.D., clinical director, Breast Unit, Oncology Institute of Southern Switzerland, Bellinzona; Len Lichtenfeld, M.D., deputy chief medical officer, American Cancer Society; Larry Norton, M.D., deputy physician-in-chief, Breast Cancer Programs and medical director, Evelyn H. Lauder Breast Center at Memorial Sloan Kettering Cancer Center; June 1, 2014 New England Journal of Medicine; June 1, 2014 presentation, American Society of Clinical Oncology conference, Chicago, Ill.

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Página actualizada 3 junio 2014