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Parece que las cinturas de los niños de EE. UU. no siguen ensanchándose, halla un estudio

Pero demasiados niños y adolescentes siguen siendo obesos, advierten los expertos
(*estas noticias no estarán disponibles después del 10/20/2014)

Traducido del inglés: martes, 22 de julio, 2014

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LUNES, 21 de julio de 2014 (HealthDay News) -- Las cinturas de los niños y adolescentes estadounidenses podrían haber dejado de ensancharse, indica un estudio reciente.

La proporción de niños de 2 a 18 años clasificados como obesos según el tamaño de su cintura se mantuvo constante en casi un 18 por ciento entre 2003 y 2012, informan los investigadores.

"Los niños no están engordando más", afirmó la investigadora Lyn Steffen, profesora asociada de epidemiología de la Universidad de Minnesota, en Minneapolis. "La obesidad abdominal se ha mantenido estable durante años".

La obesidad abdominal se redujo de forma significativa entre los niños de 2 a 5 años en ese periodo, halló el estudio. Pero una tercera parte de los niños de 6 a 18 años siguen teniendo obesidad abdominal, "demasiados", según Steffen. "No deberíamos tener niños ni adultos gordos".

Steffen da el crédito de la estabilización en la obesidad infantil sobre todo a unos desayunos y almuerzos escolares más saludables y a que los refrescos y los dulces se sacaron de las escuelas. Ahora, muchas máquinas expendedoras ofrecen alternativas más saludables.

El informe aparece en la edición en línea del 21 de julio de la revista Pediatrics.

El Dr. David Katz, director del Centro de Investigación sobre Prevención de la Universidad de Yale, apuntó que las investigaciones previas han encontrado que las tasas de obesidad entre los niños se habían nivelado. El nuevo informe es coherente con esos datos, dijo, pero añade el punto significativo que la obesidad medida según el tamaño de la cintura también se ha nivelado, como se esperaba.

Apuntó que eso es importante porque "la obesidad abdominal es la que más se relaciona con las complicaciones de salud".

Pero la tasa de obesidad se ha estabilizado en un punto muy alto, añadió Katz. "Las consecuencias completas de salud de toda la obesidad infantil que ya tenemos todavía apuntan al futuro, lo que incluye la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiacas", advirtió Katz.

Además, aunque las tasas de obesidad en general están relativamente estables, las tasas de obesidad grave aumentan de forma marcada, añadió.

"¿Quizá ya no tengamos tanto que aprender de preguntar cuántos niños tienen sobrepeso ahora? ¿Tal vez debamos preguntar qué tanto sobrepeso tienen los niños?", planteó.

Para el estudio, Steffen y sus colaboradores recolectaron datos sobre más de 16,600 niños y adolescentes de 2 a 18 años de edad que participaron en la Encuesta nacional de examen de salud y nutrición.

Hallaron que en 2012 casi el 18 por ciento de los niños y los adolescentes tenían obesidad abdominal, según el tamaño de la cintura. Entre los que tenían de 6 a 18 años, alrededor del 33 por ciento tenían obesidad abdominal cuando se tomó en cuenta la proporción entre la estatura y el peso, apuntaron los investigadores.

La tasa de obesidad permaneció constante entre 2003 y 2012, y fue independiente del sexo, la raza, la edad o la etnia, comentaron.

Samantha Heller, nutricionista clínica principal del Centro Médico de la Universidad de Nueva York en esa ciudad, dijo que la estabilización de la obesidad en los niños es "una buena noticia". Pero también encuentra preocupante que tantos niños aún sean obesos.

Los padres deben comprender qué constituye un peso saludable para los niños, aconsejó. "Debemos dirigirnos no solo a los niños y a los adolescentes, sino también a los padres, a las escuelas y a otros proveedores de las comidas y los refrigerios de los niños, para educarles y motivarles a ofrecer opciones saludables", planteó Heller.

Además, los educadores en salud y las compañías de comida pueden trabajar para cambiar el mito de que la comida rápida y la comida basura son más baratas que los alimentos más saludables, enfatizó.

"Podemos crear métodos ingeniosos para hacer que los alimentos como los frijoles, el arroz integral, las verduras frescas, la fruta, los frutos secos y las galletas de trigo integral se conviertan en opciones convenientes a las que se acuda por defecto", señaló Heller.

"Podemos cambiar la opinión general de que la comida sana es desabrida al ofrecer opciones divertidas, fáciles y sabrosas", aseguró. Algunas de sus sugerencias: humus de guacamole con pimientos rojos y amarillos frescos, pinchos de fruta fresca con salsa de yogurt y fresas, o arroz pilaf con almendras y pasas.


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: Lyn Steffen Ph.D, associate professor, epidemiology, University of Minnesota, Minneapolis; David Katz, M.D., director, Yale University Prevention Research Center, New Haven, Conn.; Samantha Heller, M.S., R.D., senior clinical nutritionist, New York University Medical Center, New York City; August 2014 Pediatrics

HealthDay
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Página actualizada 23 julio 2014