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Un estudio sugiere convertir los esfuerzos para que los niños pierdan peso en un asunto de familia

Si los padres y sus hijos en edad preescolar tienen sobrepeso, abordar el problema juntos es lo que mejor funciona, afirman unos investigadores
(*estas noticias no estarán disponibles después del 10/29/2014)

Traducido del inglés: jueves, 31 de julio, 2014

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MIÉRCOLES, 30 de julio de 2014 (HealthDay News) -- Los padres que deseen ayudar a su hijo en edad preescolar a perder el peso excesivo deberían formar un equipo con su hijo, sugiere una investigación reciente.

Los niños que formaron un equipo con sus padres en un programa supervisado de modificación de la conducta aumentaron menos de peso que sus pares que se inscribieron en un programa tradicional solo para niños, con una diferencia promedio de unas cuatro libras (1.8 kilos) en un periodo de dos años. Sus padres que trabajaron con ellos también se beneficiaron, ya que perdieron casi 15 libras (6.8 kilos) en los dos años, según el estudio.

"En resumen, hallamos que con la supervisión guiada de un experto en un ámbito de atención primaria, es posible ayudar a los niños en edad preescolar a aumentar de peso a un ritmo saludable a medida que crecen, y al mismo tiempo también ayudar a los padres a perder de peso", explicó la autora líder del estudio, la Dra. Teresa Quattrin, profesora de la Universidad de Buffalo y jefa de pediatría del Hospital de Mujeres y Niños de Buffalo en Buffalo, Nueva York.

"Pero cuando uno se enfoca solo en los niños, se observa menos beneficio para ellos", añadió. "Y es obvio que no hay ningún beneficio para los padres. Con este método familiar todos ganan".

Quattrin y sus colaboradores publicaron sus hallazgos en la edición de agosto de la revista Pediatrics.

Con frecuencia, los problemas de peso comienzan a una edad muy temprana. Casi una cuarta parte de los niños en edad preescolar de EE. UU. tienen más peso del que deberían, según la información de respaldo del estudio. Pero el exceso de peso al inicio de la niñez es un problema relativamente nuevo, así que los expertos todavía no saben cuál es la mejor forma de tratar el sobrepeso en este grupo de niños pequeños.

Para explorar una opción potencial de tratamiento, los autores del estudio inscribieron a casi 100 niños del área de Buffalo que tenían entre 2 y 5 años de edad.

Todos tenían sobrepeso o eran obesos, y al menos uno de sus padres también batallaba contra el exceso de peso.

Durante un año, la mitad de los padres acudieron a 13 sesiones de grupo de una hora en un ámbito de atención primaria. En ese periodo, a todos se les ofreció información estándar sobre la pérdida de peso dirigida exclusivamente a ayudar a su hijo a perder peso.

Los demás padres recibieron los mismos consejos en general. Pero además, todos recibieron directrices prácticas (en persona y por teléfono) de "asistentes para la mejora de la práctica" con un entrenamiento en psicología, nutrición y ciencias del ejercicio.

El objetivo: cambiar la conducta de la familia completa respecto al consumo de comida y la actividad física.

Por ejemplo, los asistentes para la mejora de la práctica discutieron la necesidad de unas porciones de comida y un contenido de calorías adecuados, junto con los peligros de consumir alimentos llenos de azúcar, grasa o edulcorantes artificiales en exceso.

También se pidió a los padres en el grupo de equipos de padres y niños que llevaran diarios de comida y gráficas de progreso para ellos y sus hijos, y se les fijaron metas semanales de pérdida de peso para todos.

El resultado: tras controlar a todos los participantes durante un año tras la finalización del tratamiento, los investigadores hallaron que los niños preescolares inscritos en el programa basado en la familia habían aumentado, en promedio, 12 libras (5.45 kilos) en un periodo de dos años. Esto es en comparación con un aumento de unas 16 libras (7.3 kilos) entre los inscritos en el programa tradicional solo para los niños.

Además, los padres que participaron en el programa basado en la familia perdieron en promedio 14 libras (6.4 kilos) en el mismo periodo, en comparación con en esencia ninguna pérdida entre los padres del programa solo para los niños.

Quattrin enfatizó que no hay motivo para pensar que unos programas similares no funcionarían igual de bien para ayudar a las familias con niños más grandes.

¿Y qué pasa con los padres que quizá estén interesados en un esfuerzo familiar que puedan realizar ellos mismos, uno que no dependa de las directrices de los expertos?

"No sé si ya contamos con la investigación que muestre que las familias que prueben esto por sí mismas fuera de un ámbito especializado de gestión de peso pueden o no tener tanto éxito a largo plazo", anotó Quattrin. "Es muy útil contar con este tipo de guía, de forma que la información disponible sobre la dieta y el ejercicio no se malinterprete", añadió.

"Pero al mismo tiempo, es importante que los padres sepan que en realidad no se tiene que tener un éxito del 100 por ciento. No se trata de todo o nada", enfatizó.

"Lo importante es que los padres hagan un compromiso basado en la familia para eliminar los refrescos en la casa, aumentar la cantidad de verduras que comen, aprender más sobre el tamaño de las porciones, etc. Sin duda hay cambios que todas las familias pueden hacer si de verdad lo desean, sobre todo si lo consultan con su médico primario que puede, como mínimo, ofrecer ayuda y consejos. Así que diría que nuestro mensaje debe ser positivo: que un estilo de vida más saludable está al alcance de todos", afirmó Quattrin.

Lona Sandon, dietista registrada y profesora asistente de nutrición clínica del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern en Dallas, dijo que los hallazgos actuales se hacen eco de los de estudios anteriores.

"Los estudios anteriores han mostrado que los niños en edad preescolar y los niños pequeños consideran a sus padres como modelos de rol, e imitan sus conductas, incluyendo lo que comen", anotó Sandon. "Los padres influyen sobre lo que sus hijos comen y cuánto comen a través del modelado. También tienen un control completo sobre la comida y las oportunidades de actividad disponibles para sus hijos", apuntó.

"Los padres deben formar parte de los programas que aborden la obesidad infantil, porque deben estar sintonizados con lo que los niños aprenden y las conductas que deben cambiar", dijo Sandon.


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: Teresa Quattrin, M.D., UB distinguished professor, University at Buffalo, and pediatrician-in-chief, Women & Children's Hospital of Buffalo, N.Y.; Lona Sandon, R.D., assistant professor of clinical nutrition, University of Texas Southwestern Medical Center at Dallas; August 2014, Pediatrics

HealthDay
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Página actualizada 1 agosto 2014