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Las prisiones que prohíben fumar podrían mejorar la salud de los reclusos, según un estudio

Las tasas de muertes relacionadas con el tabaco fueron un 11 por ciento más bajas tras las prohibiciones a largo plazo, afirman unos investigadores
(*estas noticias no estarán disponibles después del 11/05/2014)

Robert Preidt
Traducido del inglés: jueves, 7 de agosto, 2014
Imagen de noticias HealthDay

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MIÉRCOLES, 6 de agosto de 2014 (HealthDay News) -- Las prohibiciones de fumar en la prisión reducen de forma significativa el riesgo de los reclusos de morir por afecciones relacionadas con el tabaco, como el cáncer y las enfermedades cardiacas, halla un estudio reciente.

Los investigadores analizaron datos de las prisiones estatales de EE. UU., y hallaron que las tasas de muertes relacionadas con el tabaquismo eran un 9 por ciento más bajas en las prisiones con prohibiciones de fumar, y un 11 por ciento más bajas en las prisiones en que había habido una prohibición de fumar durante más de nueve años.

Los reclusos en las prisiones con prohibiciones de fumar tenían un 19 por ciento menos de probabilidades de morir de cáncer y un 34 por ciento menos de probabilidades de morir de enfermedad pulmonar que los que estaban en prisiones sin prohibiciones de fumar, según el estudio, que aparece en la edición en línea del 5 de agosto de la revista BMJ.

"Estos hallazgos sugieren que las prohibiciones de fumar conllevan beneficios de salud para las personas en prisión, aunque las prohibiciones impongan límites sobre la autonomía individual y muchas personas vuelvan a fumar tras ser liberadas", escribieron los investigadores.

Los investigadores llamaron a más investigación y a un mayor uso de programas "para fomentar la cesación efectiva a largo plazo en las prisiones y tras la liberación, como parte de una estrategia integral sobre el tabaco para este grupo en alto riesgo".

Ingrid Binswanger, la autora del estudio, es profesora asociada del departamento de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado. Ella y sus colaboradores anotaron que del 50 al 83 por ciento de los reclusos fuman, una tasa mucho más alta que la vista en la población general.

Las causas más comunes de muertes relacionadas con fumar entre los reclusos son el cáncer de pulmón, las enfermedades cardiacas, el accidente cerebrovascular y la enfermedad pulmonar crónica, añadieron los autores del estudio.

El número de estados con prohibiciones de fumar en prisión aumentó de 25 en 2001 a 48 en 2011, según un comunicado de prensa de la revista. Entre los reclusos, las tasas de muerte por causas relacionadas con fumar se redujeron de 129 por cada 100,000 reclusos en los años antes de la prohibición a 110 por cada 100,000 reclusos en los años con las prohibiciones de fumar.


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTE: BMJ, news release, Aug. 5, 2014

HealthDay
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Página actualizada 8 agosto 2014