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VIERNES, 28 de agosto (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los últimos resultados del estudio más largo que se ha hecho hasta la fecha confirman que la cirugía es mejor que la angioplastia para abrir las arterias a fin de prevenir accidentes cerebrovasculares (ACV) causados por la obstrucción de las arterias carótidas, los vasos sanguíneos más grandes que llevan sangre al cerebro.
"A diferencia del tratamiento endovascular [angioplastia], los pacientes que se sometieron a la cirugía tuvieron casi la mitad de la tasa de ACV durante el seguimiento a largo plazo", señaló el Dr. Martin M. Brown, profesor de medicina del accidente cerebrovascular del Instituto de Neurología de la Escuela Universitaria de Londres (University College London), y autor principal de dos informes que aparecen en la edición de octubre de la revista Lancet Neurology.
Brown es líder del llamado estudio CAVATAS, que ha dado seguimiento a 504 personas con estenosis (estrechamiento) de las arterias carótidas, y que fueron asignados de manera aleatoria a un procedimiento quirúrgico llamado endarterectomía o a la angioplastia.
"Éste es el primer ensayo que compara el tratamiento endovascular con la cirugía", apuntó Brown. A algunos participantes del ensayo se les dio seguimiento durante hasta ocho años.
La cirugía carotidea no es una operación de consideración, debido a que estas arterias están cerca de la superficie del cuello. Algunas veces se realiza mediante anestesia local. El cirujano sujeta la arteria y elimina los depósitos grasos de su pared. La angioplastia utiliza un balón inflable para mejorar el flujo sanguíneo.
Uno de los informes señaló que se observaron más ACV menores a los 30 días después del tratamiento en el grupo de angioplastia que en el grupo de cirugía. La incidencia de accidentes cerebrovasculares así como de miniaccidentes cerebrovasculares llamados ataques isquémicos transitorios (AIT), fue más alta en el grupo de angioplastia en los ocho años siguientes, 19.3 por ciento en comparación con 17.2 por ciento en el grupo de cirugía.
Pero el número de personas que participaron en el ensayo fue pequeño, por lo que los hallazgos necesitan ser confirmados por ensayos más grandes que en estos momentos están en marcha, según el informe.
El segundo estudio informó sobre 413 participantes de CAVATAS que se sometieron a un examen de ultrasonido periódico de las arterias carótidas tratadas durante los cinco años de seguimiento. El estudio encontró que la incidencia de nuevo estrechamiento severo de la arteria carótida era más alta en el grupo de angioplastia, que fue de 31 por ciento durante cinco años, en comparación con once por ciento entre los que habían recibido la cirugía. Los accidentes cerebrovasculares o AIT ocurrieron en el 23 por ciento de los que experimentaron un nuevo estrechamiento severo, en comparación con once por ciento de los que no lo tuvieron.
La implantación de una endoprótesis vascular o stent, un tubo flexible que ayuda a mantener abierta la arteria, sí redujo la incidencia de obstrucciones casi a la mitad entre los que se hicieron la angioplastia. Sin embargo, la superioridad global de la cirugía en la reducción del riesgo de accidente cerebrovascular fue clara, apuntaron los autores del estudio.
Los resultados de CAVATAS refuerzan los de ensayos con menores periodos de seguimiento, subrayó el Dr. Peter M. Rothwell, profesor de neurología clínica de la Universidad de Oxford, que escribió un comentario acompañante en la revista.
"En conjunto, todos los ensayos muestran ahora un riesgo sustancialmente más alto asociado con el tratamiento endovascular en comparación con la cirugía", advirtió Rothwell.
Los hallazgos se aplican solamente a las personas que tienen síntomas, como pérdida temporal de visión o del habla, debido al estrechamiento de la carótida, apuntó Brown. La estenosis carotidea asintomática se detecta a veces en el curso de un examen físico de rutina, y la decisión de tratar o no, y del tratamiento apropiado, está en manos del médico y del paciente, dijo.
"En Norteamérica, la mayoría de los médicos recomendarían la cirugía", apuntó Brown. "En el Reino Unido son mucho más renuentes a operar los pacientes y recomendarían el tratamiento médico".
Ese tratamiento médico incluye medicamentos para controlar la presión arterial alta y el colesterol alto, así como cambios en el estilo de vida, destacó.
La diferencia en la elección de tratamiento no se debe al sistema nacionalizado de atención de la salud en Gran Bretaña, dijo Brown. Sino más bien a que "en el sistema británico un paciente no tiene acceso a un cirujano a menos que vea a un médico primero. En Estados Unidos, muchos pacientes van directo al cirujano", explicó.
Hay muchos cirujanos en Estados Unidos, y los "pacientes estadounidenses son más propensos a someterse a un procedimiento de inmediato", agregó.
La angioplastia aún ocupa un lugar en el tratamiento de la estenosis carotidea, dijo Rothwell. Después del diagnóstico inicial, algunas personas prefieren no optar por la cirugía, comentó.
FUENTES: Martin M. Brown, M.D., professor, stroke medicine, University College London Institute of Neurology; Peter M. Rothwell, M.D., professor, clinical neurology, University of Oxford, England; October 2009 Lancet Neurology
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Página actualizada: 01 septiembre 2009 |