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MIÉRCOLES, 9 de septiembre (HealthDay News/DrTango) -- Científicos han descubierto parte del motivo de que Tysabri, un medicamento usado para tratar la esclerosis múltiple (EM), podría llevar al desarrollo de una enfermedad cerebral poco común pero potencialmente letal en algunos pacientes.
El fármaco parece activar al virus JC, que por lo general está desactivado, permitiéndole pasar al cerebro.
Aunque este hallazgo podría llevar a una manera de predecir quién está en riesgo de infección cerebral, llamada leucoencefalopatía multifocal progresiva (LMP), en este momento las implicaciones siguen sin ser claras.
"No sabremos qué significa esto hasta que averigüemos con el tiempo si la gente contrae LMP de verdad o no", apuntó Patricia O'Looney, vicepresidenta de investigación biomédica de la National Multiple Sclerosis Society de la ciudad de Nueva York. "Pero ciertamente explora una cuestión clave".
Los autores del estudio también advirtieron contra sacar conclusiones prematuras.
"No aconsejamos ningún cambio en la gestión [de la enfermedad] en este punto, porque la relevancia clínica de estos hallazgos aún se desconoce", aseguró el Dr. Igor J. Koralnik, autor principal de un artículo que aparece en la edición del 10 de septiembre de la revista New England Journal of Medicine. "Pero debería fomentar investigaciones futuras".
Natalizumab (Tysabri) primero recibió la aprobación de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU. en noviembre de 2004, sólo para ser retirado del mercado tres meses más tarde después de que varios pacientes desarrollaran en ensayos clínicos una infección viral poco común pero mortal.
Según los autores del estudio, desde el 24 de julio de 2009, se sabe de trece pacientes de esclerosis múltiple que tomaban Tysabri que desarrollaron LMP, además de un paciente de enfermedad de Crohn (Tysabri se aprobó para tratar Crohn a principios de 2008).
El virus JC está presente, pero desactivado, en alrededor del 90 por ciento de la población. Puede reactivarse en personas que sufren de SIDA o que tienen algún otro problema del sistema inmunitario.
"Todavía no sabemos muy bien cómo determinar quién está en mayor riesgo de LMP", señaló O'Looney. "No hay manera de monitorizar a los pacientes ni de predecir quién será susceptible. Es importante encontrar algún marcador o indicación de la presencia de estos virus en la orina o la sangre".
En este último estudio, 19 pacientes de esclerosis múltiple recurrente remitente que tomaban Tysabri se sometieron a pruebas de laboratorio a los seis, doce y dieciocho meses tras iniciar el tratamiento.
Tras doce meses, las medidas del virus JC en la orina aumentó de 19 por ciento (más o menos normal) de las muertas a 63 por ciento. En ese momento, apenas un paciente mostró virus JC en la sangre.
Para los 18 meses, el virus había infiltrado las muestras de plasma de veinte por ciento de los pacientes y las células sanguíneas del 60 por ciento. Y el tipo de virus en cuestión había cambiado para hacerse más capaz de cruzar al cerebro.
Las respuestas del sistema inmunitario asociadas con mayores niveles del virus JC se redujeron tras los seis y doce meses de tratamiento. "Eso fue inesperado", apuntó Koralnik quien dirige el Centro de VIH/neurología del Centro médico Beth Israel Deaconess en Boston. "Redujo la respuesta inmunitaria según se midió en muestras de sangre, y se asoció con la aparición del virus en la orina".
Ninguno de los pacientes desarrolló LMP ni ninguna indicación de que podrían desarrollar la infección.
"La próxima pregunta es si esto significa que los que portan el virus en la sangre o el virus cambiado en la orina desarrollarán LMP", planteó Koralnik. "Obviamente, es algo que no podemos contestar a partir de este estudio piloto. La epidemiología indica que el desarrollo de LMP sigue siendo un evento poco común en los pacientes tratados con Tysabri, pero esperamos que si seguimos la aparición del virus en la sangre u orina y los cambios [en el virus en sí], en el futuro podremos detectar mejor a los que están en riesgo de desarrollar LMP mientras están siendo tratados".
Dos artículos más de la misma edición de la revista describieron estudios de caso de pacientes de esclerosis múltiple que desarrollaron LMP tras usar Tysabri. Uno fue una mujer de 52 años que se enfermó gravemente pero que luego se recuperó.
El segundo fue un hombre de 35 años, que también se recuperó. Los autores de ese artículo enfatizaron que el riesgo de LMP en los pacientes tratados con Tysabri sigue siendo bajo, alrededor de uno de cada mil y tal vez menos.
Hasta que haya una buena manera de predecir quién está en riesgo de LMP, los expertos urgen a los médicos a estar alerta de las señales tempranas de esta infección cerebral.
"Los pacientes y médicos necesitan tener un sistema estricto de vigilancia de nuevos síntomas que pueden ocurrir mientras los pacientes toman Tysabri", aconsejó O'Looney.
FUENTES: Igor J. Koralnik, M.D., director, HIV/Neurology Center, Beth Israel Deaconess Medical Center, and associate professor, neurology, Harvard Medical School, Boston; Patricia O'Looney, Ph.D., vice president, biomedical research, National Multiple Sclerosis Society, New York City; Sept. 10, 2009, New England Journal of Medicine
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Página actualizada: 11 septiembre 2009 |