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DOMINGO, 20 de septiembre (HealthDay News/DrTango) -- Un enfoque que aborda tres frentes para tratar las lesiones de la médula espinal permitió a ratas paralíticas caminar sin recibir señales del cerebro, informan los científicos.
Las lesiones de la médula espinal resultan en parálisis cuando los nervios que portan información desde y hacia el cerebro sufren daños o son cercenados. Gran parte del enfoque de las investigaciones sobre lesiones de la médula espinal se centra en buscar formas de regenerar las fibras y conexiones nerviosas, algo que hasta la fecha ha tenido poco éxito en humanos.
En el nuevo estudio, las ratas fueron tratadas con una combinación de medicamentos, estimulación eléctrica de la médula espinal y entrenamiento locomotor, una técnica de rehabilitación. El tratamiento combinado hizo posible que las ratas volvieran a caminar casi a un paso normal sobre una cinta caminadora, sin que los músculos recibieran señales del cerebro.
"El estudio demuestra que la parte inferior de la médula espinal tiene un sistema de circuitos suficiente para soportar una locomoción prácticamente normal con soporte de peso", aseguró el autor principal del estudio V. Reggie Edgerton, profesor de ciencias de la fisiología y neurobiología de la Universidad de California en Los Ángeles.
El estudio aparece en la edición en línea del 20 de septiembre de la revista Nature Neuroscience.
Investigaciones anteriores habían logrado generar un movimiento de pasos mediante una o dos de estas técnicas, dijo Susan Howley, vicepresidenta ejecutiva de investigación de la Fundación Christopher & Dana Reeve, que financió en parte la presente investigación. No obstante, éste es el primer estudio que logra que en realidad se pueda caminar con soporte de peso, en lugar de solo movimientos para caminar.
"Lo emocionante del estudio es que mostró en realidad por primera vez que es posible lograr que estas ratas, sin ninguna orden cerebral, anden a un paso normal", apuntó Howley. "En la cinta caminadora, fueron capaces de soportar peso y de andar casi igual a como lo hacían antes de la lesión. Es un logro notable".
En el estudio, los investigadores pusieron las ratas que tenían extremidades inferiores paralizadas en un arnés sobre una cinta caminadora a paso lento. Luego, les administraron un medicamento llamado quipazina, un agonista de la serotonina, para mejorar la función del circuito nervioso espinal. Los investigadores luego utilizaron una epidural para aplicar corrientes eléctricas a la duramadre de la médula espinal, la membrana protectora que la rodea, por debajo del punto de la lesión.
La combinación de medicamentos y estimulación eléctrica hizo que las ratas empezaran a caminar. Varias semanas de entrenamiento locomotor diario en la cinta caminadora permitieron caminar con soporte de peso casi normal, incluso caminar hacia atrás, de lado y correr.
En vista de que el cerebro todavía era incapaz de dirigir el andar, las ratas sólo caminaban cuando se conectaban a la estimulación eléctrica en la cinta caminadora.
Estudios anteriores han demostrado que el circuito nervioso de la médula espinal es capaz de generar actividad rítmica que puede dirigir los músculos de la pierna al caminar, destacaron los investigadores. Con la intensidad correcta, los nervios pueden aprender a interpretar la información sensorial del movimiento para caminar sin la ayuda del cerebro.
"Una investigación anterior demostró que la médula espinal puede aprender cualquier tarea que se le enseñe", dijo Edgerton. "La médula espinal puede interpretar la información sensorial asociada con andar, responder a esa información sensorial y mantener el andar en función de la información sensorial".
El entrenamiento locomotor es una técnica de rehabilitación que se basa en el concepto de reeducar el circuito de la médula espinal después de una lesión. El entrenamiento locomotor, ampliamente usado en algunos países europeos, consiste en colocar a la gente que tiene lesiones de la médula espinal en un arnés mientras el fisioterapeuta mueve sus piernas al compás del movimiento de andar.
Las personas que se someten a un entrenamiento locomotor observan a menudo mejoras en la respiración, la función de la vejiga, los niveles de azúcar en sangre y la circulación por debajo de la lesión, lo que puede ayudar a evitar la descomposición de la piel que puede ocurrir como resultado de la parálisis, destacó Howley. Otros incluso recuperan la estabilidad del tronco, algo que puede facultarles para moverse de una cama a la silla de ruedas o de la silla de ruedas a un automóvil sin ayuda.
Aunque el tratamiento que utiliza el enfoque en tres frentes está aún a varios años de conseguirse, el estudio sugiere el potencial de usar dispositivos neuroprostéticos para activar el circuito rítmico de la médula espinal, señaló el autor del estudio Gregoire Courtine, profesor del departamento de neurología de la Universidad de Zúrich en Suiza. Su equipo está desarrollando actualmente un dispositivo que esperan empezar a probar en ensayos clínicos pequeños dentro de tres a cuatro años.
Alrededor de 5.6 millones de estadounidenses, o uno de cada 50, tienen algún nivel de parálisis, de acuerdo con una encuesta publicada en Abril de 33,000 familias estadounidenses por parte de la Fundación Christopher & Dana Reeve. En cerca de un cuarto del casi el dos por ciento de la población estadounidense que vive con parálisis, ésta se debe a una lesión de la médula espinal.
FUENTES: Susan Howley, executive vice president, research, Christopher & Dana Reeve Foundation, Short Hills, N.J.; V. Reggie Edgerton, Ph.D., professor, physiological sciences and neurobiology, University of California, Los Angeles; Gregoire Courtine, professor, University of Zurich, Switzerland; Sept. 20, 2009, Nature Neuroscience, online
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Página actualizada: 22 septiembre 2009 |