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Engordar a mediana edad agravaría los sofocos en la menopausia

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Traducido del inglés: viernes, 25 de septiembre, 2009

Por Anne Harding

NUEVA YORK (Reuters Health) - Las mujeres que suman más grasa corporal a medida que se acercan a la menopausia la pasarán peor con los sofocos, reveló un estudio publicado en American Journal of Epidemiology.

Las personas pensaban que la grasa ayuda a protegerse de los sofocos porque contiene hormonas que se pueden convertir en estrógeno, señaló el equipo de la doctora Rebecca C. Thurston, de la Escuela de Medicina de la University of Pittsburgh.

Pero estudios recientes demostraron que las mujeres con mayor índice de masa corporal y más grasa sufren más sofocos.

"El aumento de la grasa corporal es común en la mitad de la vida y la transición a la menopausia, lo que probablemente no sea una noticia", dijo Thurston.

Para investigar si esos aumentos estarían asociados con los síntomas de la menopausia, el equipo siguió a 1.659 mujeres de 47 a 59 durante cuatro años. Cada año, se les controlaron los niveles hormonales, el porcentaje de grasa corporal y la frecuencia de los sofocos y la sudoración nocturna.

Durante el seguimiento, el 53 por ciento de las mujeres aumentó la grasa corporal alrededor de un 0,5 por ciento. El porcentaje de grasa corporal disminuyó en el 24 por ciento de las mujeres y se mantuvo estable en el 23 por ciento.

Las mujeres que aumentaron la cantidad de grasa eran 1,23 veces más propensas a decir que tenían sofocos. La relación se mantuvo tras considerar los niveles hormonales de las participantes, aunque no fueron tan significativas para los sudores nocturnos.

Eso, dijo Thurston a Reuters Health, sería porque es difícil controlarlos, ya que ocurren mientras se está durmiendo.

A medida que las personas envejecen, el porcentaje corporal de grasa crece, en parte por el aumento de peso y en parte por la pérdida de masa muscular, dijo Thurston.

Evitar esos aumentos de peso mediante una alimentación saludable y actividad física podría ayudar a las mujeres a superar los sofocos durante la llegada de la menopausia y a prevenir la enfermedad cardíaca, que es algo más que una amenaza para las mujeres en la posmenopausia, agregó.

Para el equipo, esa grasa adicional agravaría los sofocos porque actúa como un aislante y le impide al organismo deshacerse del calor.

Los sofocos y la sudoración nocturna suceden, explicó la autora, porque al "termostato interno" femenino le cuesta mantener una temperatura central pareja durante los cambios hormonales de la menopausia.

FUENTE: American Journal of Epidemiology, 15 de septiembre del 2009


Reuters Health

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