Ryan White, un niño con hemofilia que se contagió de sida, fue expulsado de su escuela en 1986. Cuando este asunto captó la atención de los grandes medios de comunicación, los estadounidenses tuvieron una amplia gama de reacciones, como enojo, miedo y preocupación por la seguridad de los niños ante esta nueva enfermedad que parece (ahora) no tener límites. Los niños se convirtieron en un nuevo destino de la educación sobre sida para asegurar que se difundiera información real y no mitos motivados por el miedo.